I only want a little

domingo, 27 de mayo de 2012

En ausencia de Blanca


Cuando tú apareciste
penaba yo en la entraña más profunda
de una cueva sin aire y sin salida.

                           Rafael Alberti



SINOPSIS:

Mario, un joven funcionario de provincias, vive dedicado a su trabajo y, sobre todo, a su mujer, Blanca, por quien siente una profunda fascinación. Juntos forman una pareja complementaria: él encarna la sencillez, la paz del hogar, la fortaleza; ella, en cambio, representa el lado exquisito de la vida, pero también la inestabilidad. Consciente de sus diferencias, Mario vive intranquilo, siempre alerta. Percibe que algo inquietante amenaza su unión. Algo que quizá tenga relación con el oscuro pasado de Blanca.



Es un libro de esos que se adquieren cuando comienzas a compartir tu vida con alguien. Él lo traía junto con muchos más que aún tengo pendientes de leer. 

Me ocurre que tengo un olfato muy desarrollado y justo cuando paso por un establecimiento en el que hay libros, ese olor característico penetra tan profundamente en mis fosas nasales que me es imposible resistirme a la tentación de entrar y “enganchar” alguno, el que sea, da igual. Así, poco a poco, he llenado mi estantería de cosas que ahora no me apetece leer, debido a que probablemente eran libros “del momento”. 

Cada vez más, sobre todo desde que navego por el mundo bloguero, voy adquiriendo una cultura más amplia en cuanto a literatura se refiere, al menos eso quiero creer, y siento otras inquietudes. No es que piense que esos libros más comerciales son de peor calidad, porque creo que la “calidad” a un libro se la da la persona que en ese momento lo está leyendo, pero bien es verdad, que muchos de ellos están cortados con el mismo patrón. Así que el año pasado me propuse dar fin con todas las existencias de libros atrasados antes de adquirir alguno nuevo. Un propósito que digamos no he seguido al pie de la letra

Los libros a parte de la lectura, de las reflexiones, de los conocimientos, del mundo paralelo en el que me sumerjen, de las sensaciones, emociones, sabores, olores,… además de todo eso son compañeros de un momento/etapa determinada de mi vida y suelo hacer asociaciones. Cuando recuerdo el argumento de un libro, soy capaz de rememorar también algo que yo viví mientras lo tenía entre mis manos. Últimamente me ha dado por poner orden en mi estantería y hacer una especie de reseña para no olvidarme de ellos y si alguien me pide una recomendación ir directamente a las páginas exactas. Aunque sinceramente no sé si son reseñas bibliográficas o “autobiográficas”.

Una de esas mañanas del año pasado cuando inicié ese propósito de devorar estantes, fue cuando llegó La ausencia de Blanca. Creo que cogí tres o cuatro libros antes que este pero ninguno quería hablarme en ese momento, o tal vez era yo la que no quería mantener una conversación con ellos. Había decidido relegar los libros de mi pareja para la última elección, pero una de esas veces en las que mi mirada paseaba impaciente por las tapas de los libros, me fijé en este diminuto ejemplar. 

Fue así como se cruzó la vida de Mario con la mía y descubrí que ésta se asemejaba a lo que yo estaba viviendo. Él se hacía casi las mismas preguntas que por entonces me hacía yo. Me adentré en la vida de esa extraña pareja, aunque posiblemente todas las parejas son extrañas ante los ojos de los demás. Estaban destinados desde un principio al fracaso y me hizo reflexionar sobre cómo las personas nos adaptamos a otras por conveniencia o en muchos casos por falta de inquietudes o miedo a seguir buscando.

Siempre he pensado que en una relación de pareja ambos tienen que tener metas, ilusiones y en definitiva puntos de vista comunes porque si no tal vez al cabo de un tiempo no tengan nada de qué hablar y perdida "la palabra" acaba terminando todo lo demás.

Ahora mismo no recuerdo el final del libro, además de la constancia creo que estoy perdiendo la memoria, pero sí que sigo recordando esos días monótonos en los que creía que mi propia relación estaba destinada al fracaso. Y es que hay algo que se olvidaron de contarnos en esos cuentos de hadas de la infancia, que no existen verdaderos ogros ni fascinantes caballeros de armadura dorada, ni todas las princesas necesitan ser rescatadas. 

Las relaciones se han de trabajar y ese “vivieron felices” no es el final de la historia. Día a día, tropiezo a tropiezo se descubre el “valor” de los amantes. 

Surgen de nuevo en mi pensamiento esas palabras de "vivieron felices" porque nos inculcaron desde pequeños que siempre se ha de acabar con un broche reluciente de absoluta y total felicidad. Aunque o siempre existe un vivieron y mucho menos felices. Las parejas pueden tener caducidad, lo importante es el momento que se comparte, llegue al puerto que llegue. Si algo no termina bien y no se puede escribir el cierre de "vivieron felices", se puede poner otra frase memorable como es: mañana será otro día, aunque ahora que lo pienso igual no es la más apropiada, ¿o sí?.


2 comentarios:

MariCari♥♥♥♥♥ dijo...

El enamorarse de una bella cometa que vuela y vuela... peligroso!! muy peligroso!! porque una cometa siempre está a merced del viento y no puede sustentar más peso que el suyo y al final termina cayendo por la gravedad y estropeada... Bss

Sergio dijo...

Yo también recuerdo libros y los relaciono con momentos y hechos que me sucedían mientras los leía. Lo que no sabía de tí era lo de la compra compulsiva de libros. Yo ya me he puesto al día con mi librería y la tengo casi leída, me permito sacar algo de la biblioteca porque no tengo apenas "pendientes".
Por otro lado haces bien en leer por placer porque si no, ¿para qué? Poco a poco irás cambiando de lecturas por curiosidad y descubrirás estilos o autores nuevos que te harán olvidar a los que creías tus preferidos(si sigues leyendo tanto).
En cuanto a las relaciones sí conviene desmitificarlas un poco porque si no el listón siempre estará más alto que las posibilidades de la gente y no, eso no lleva a nada bueno.
Por cierto, yo ahora dudo si he leído ese libro u otro porque lo tengo olvidado salvo el título. Buena semana.