I only want a little

viernes, 20 de julio de 2012

Days are forgotten


I’m not here I’m just a silhouette you’ll never ever ever forget.




Es curiosa la forma en la que el tiempo teje su cárcel. Es interesante la relatividad de la horas e incluso los segundos. Es extraordinario cómo de pronto tras un suspiro cambia tu realidad y si le preguntas a Coral, ella te dirá que cambia también el futuro de aquellos que están por venir.

Su tediosa manía de apuntarlo todo en agendas terminó un día, ahora parece muy lejano, tan remoto y distante que no recuerda si era invierno o verano. Ese día dejaron de tener importancia los planes. Subió al coche que tanto le asustaba y pisó el acelerador todo lo que éste se dejó. Asustada se repetía incesante: "tenemos que llegar, tenemos que llegar". Impuso la calma en su corazón y en su cabeza, al menos hasta que el edificio apareciese en el margen izquierdo porque a la derecha quedaba ese fantástico parque, con cisnes y todo. ¿Será demasiado tarde para cuando lleguemos? Y llegaron, y el dolor cesó y la calma que hasta ese momento había mantenido se transformó en un mar de nervios que quisieron salir por sus ojos, pero Coral no se dejó. No es tiempo aún, se dijo y en ese instante se preguntó de nuevo de cuánto tiempo disponían.

Es curiosa la forma en la que trabaja el tiempo, hace que el espacio cambie de tamaño. Hace que viajemos más o menos rápido. Hace que desaparezcamos en apenas un segundo. Hace que nos pesen esos silencios absurdos que mantuvimos con aquellos que ya no están. Hace que ya no seas tú y que tus prioridades cambien. Hace que los demás no sean ellos. Hace vidas y deshace realidades.

Noelia



3 comentarios:

Sergio dijo...

Sí, curioso cómo asuntos en los que estábamos que nos parecían imprescindibles o personas de las que pensábamos que no podríamos vivir sin ellas, etc. de manera natural se van desvaneciendo con el tiempo y mirando hacia atrás sonreímos al recordarlas pero seguimos viviendo sin ellas y ellas sin nosotros-as y no pasa nada. El tiempo hace que sea imposible sentirnos orgullosos de nada porque todo lo que somos o tenemos nos lo va a quitar. Y ser un poco humildes de vez en cuando no va mal. Saludos a tu nueva entrada después de... algún tiempo.

eva dijo...

Estoy de acuerdo contigo en lo de la humildad, Sergio.
Afortunadamente (o no) todo va pasando de esa manera natural que dices, aunque a veces nos pese o nos duela más, aunque nos parezca injusto o no.
La verdad es que a veces no sé ni por qué regreso al blog, imagino que se habrá convertido también en rutina, no sé.
Gracias por acompañarme aquí, por cierto, compré dos de los libros que me recomendaste: Almas Grises, de Philippe -claudel y Brooklyn Follies de Paul Austen.Aún los tengo pendientes de leer, ya te diré algo.

Bss

Dorothy dijo...

Una de las cosas que he aprendido en el último año, y que no me gustaría tener que haber aprendido, es a decir a la gente que quiero que la quiero. No quiero que se vaya nadie más sin habérselo dicho. Y sí, el tiempo no lo marcan los relojes y calendarios, sino nuestra propia jaula. Cuanto más tupidas son sus rejas, más nos tortura el tiempo caminando a paso lento.

Un beso