I only want a little

jueves, 30 de agosto de 2012

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"Así soy yo:
la rabia regresa junto con el aburrimiento."

Fragmento de Dime Jessy Jones, Martha Kornblith


Me despierto intentando componer oraciones
pero las palabras siguen atrofiadas en algún lugar recóndito
entre la apatía, la tristeza y la insensatez de querer ver unicornios;
me atrevo entonces a cometer el primer crimen del día:
robo palabras a otros.

"Así es mi rabia:
me persigue, me hace ir del vértice del bien al mal.
Odio,
manipulo,
me autodigo puta loca, loca puta."

Fragmento de Dime Jessy Jones, Martha Kornblith


Pero no es suficiente
por sí solas, en el orden establecido por su creador, no me sirven;
decido continuar con el segundo crimen del día:
desmiembro sus ideas y las coloco según me place.

"Así soy yo (manipuladora):
invento nombres de ciudades, no porque signifiquen, sino
para darle un ritmo al poema.

Fragmento de Dime Jessy Jones, Martha Kornblith


En ese transcurso de buscar unicornios y hacer malabares con los sueños de otros
termino el día con un último crimen,
tal vez el más doloroso, aquél por el que no obtendré perdón:
he borrado mis propias palabras hasta hacerlas desaparecer.


Noelia

3 comentarios:

Sergio dijo...

Creo que aquí hay alhgunas buenas ideas y palabras tuyas y no robas de otros, coges prestado. Robar es coger y no decir su procedencia. Si añades firma del autor le haces un favor a ese autor. Muy inspirador para el cerebro escritor es no frozarle a escribir. Dejarse llevar por lo que salga y luego ya se arreglará lo que salga. Y es cierto que ciertos escritores nos dan un subidón, nos invitan a seguir su camino y escribir nosotros los nuestro. Leer algo que nos gusta es un buen punto de partida para escribir algo que nos acabe gustando.

Katy dijo...

Crimen total , pero es de humanos robar palabras o ideas sin ser consciente de ellos. Porque están en el aire, se captan. O hacer suyo lo que otros han dicho y al final creer que es tuya. Claro al final pierdes las tuyas.
No creo que sea tu caso:-)
Bss

Verae dijo...

Si los unicornios volasen no tendrían encanto, al menos no tanto como para desearlos, ahí reside su magnetismo, algunos los buscamos desesperadamente porque estamos convencidos de que, cuando encontramos uno, encontramos un tesoro que, por un tiempo, nos acompaña en el camino y sentimos que su presencia es como un escudo protector contra la soledad... liberador de nuestra ansiedad.
Olvidamos que, con palabras, o en silencio, para alguien, somos ese unicornio.

Te dejo un beso.