I only want a little

sábado, 18 de agosto de 2012

El bolígrafo de gel verde

Pero, ¿y si todo esto es un error, si en realidad he sido un cobarde, si en vez de batirme he iniciado retirada? Debería estar feliz por escapar, pero no lo estoy. Debería estar apenado por lo que abandono, pero no lo estoy. Debería pensar en que algún día tendré que regresar, pero no quiero pensarlo, sólo quiero, por una vez, pensar en mí mismo, en mi inmediato futuro.

Eloy Moreno






¿Puede alguien vivir en 445 metros cuadrados durante el resto de su vida? Seguramente sí, seguramente usted conoce a mucha gente así. Personas que se desplazan por una celda sin estar presas; que se levantan cada día sabiendo que todo va a ser igual que ayer, igual que mañana; personas que a pesar de estar vivas se sienten muertas.
Ésta es la historia de un hombre que fue capaz de hacer realidad lo que cada noche imaginaba bajo las sábanas: empezarlo todo de nuevo. Lo hizo, pero pagó un precio demasiado alto.





Prueba número “muchas veces”, porque lo he intentado con dos libros anteriormente en este blog y en el otro ya llevo seis pero no termino de dar forma a estos barcos de papel. No hay manera de que sepa redactar, ni incluso leyendo las pautas a seguir que me dio una profesora en el instituto y mucho menos consigo reseñar libros con el estilo que tiene por ejemplo Dorothy o Angeline, por eso en lugar de hacer recomendaciones sobre ellos, los utilizo para recordar cosas que me pasaron mientras los leía; o las personas que me recuerdan; o lo que me hicieron sentir; o si por el contrario me hicieron reflexionar. Son una especie de polaroid de recuerdos.

Me entró la curiosidad al conocer el título del libro. No recuerdo si lo vi en un blog o en el programa de página 2 que por aquel entonces veía. Rápidamente quise estrenar mi nueva adquisición: la tarjeta del fnac y no tardé en hacer un pedido. No es el libro que estoy leyendo ni el último que acabo de leer. Lo terminé el año pasado pero no recuerdo en qué fecha. No entro tampoco en valoraciones de si es o no un buen libro, este tipo de datos a mí no me dicen nada, considero que un libro es bueno siempre y cuando tú saques algo bueno de él, sea lo que sea. Es por eso que la gran mayoría de los libros que suelen “engancharme” son aquellos en los que me siento identificada. En esta historia creo que somos muchos los que nos podemos sentir protagonistas. 

Últimamente voy dando botes de un lado para otro pero al mismo tiempo sintiendo que no me muevo de lugar. En esos días en los que Eloy llegó a mi estantería, estaba completamente paralizada así que este relato me vino bien durante esas semanas en las que el tiempo se detuvo sin detenerse, cuando yo no sabía muy bien si iba hacia atrás o hacia delante. Era como si se me hubiese enroscado como lo hacían aquellas viejas cintas de cassette y tuviese miedo de tirar para desenrollarme por si en ese intento me rompiese en mil pedazos.

Ayer lo recordé justo cuando un compañero cogió uno de mis bolígrafos y se lo llevó a la boca. Concentrada como estaba en los números del informe, casi se me cortó la respiración cuando lo vi. Son de esas cosas absurdas que no tienen importancia pero que pasan a cámara lenta y te desconcentran. Cuando terminamos de revisar el documento lo dejé como olvidado en su despacho y me fui directamente al armario del material de oficina para reponer mi perdida. Minutos después él fue a devolvérmelo. “No pasa nada, te lo puedes quedar he visto que no tienes de ese color”. Pero él insistió. Lo cogí como pude intentando que mis dedos lo rozasen lo menos posible y cuando él se marchó lo tiré dentro de un cajón. Sí, lo sé, soy demasiado escrupulosa aunque he de decir que he limpiado los mocos de mis hermanas pequeñas y les he cambiado pañales y también… en fin que quizá mis manos han cogido cosas más repulsivas, pero tocar un bolígrafo mordisqueado… 

La historia de Eloy habla de un cambio de actitud ante la rutina de la vida. Hizo que me replantease, al igual que su protagonista, si realmente estoy viviendo del modo en que deseo o simplemente me dejo llevar. Pero lo más importante, me recordó algo que a veces se me olvida: que está en mi mano, y solamente en mi mano, el poder de cambiarlo.

Uf!! Respiro aliviada porque he conseguido llegar al final y no he abandonado en la mitad. No sé el tiempo que tardaré en coger otro libro de la estantería y mirar dentro de sus páginas para ver mis recuerdos pero tengo la esperanza de que con la práctica poco a poco se me vaya dando mejor.




5 comentarios:

Sergio dijo...

Ese libro ha pasado varias veces por mi mano porque en la biblioteca lo cogen, lo reservan, se lo llevan... Recuerdo a uno de los bibliotecarios tenerlo en la mano y decir "este es bueno" y dejarlo en el expositor de novedades (aunque no es novedad). Un libro autoeditado por alguien como tú y como yo. Alguien que un día se puso a escribir y se obsesionó en sacar adelante su proyecto y mira hasta dónde ha llegado. Me está entrando curiosidad. Saludos

eva dijo...

Me enteré de la historia que hay detrás del libro después de leerlo. Casi no tenía información sobre él cuando lo compré, simplemente sentí curiosidad por el título, leí el argumento y creí que debía leerlo. Eloy se lo curró mucho y afortunadamente tuvo una buena acogida.
Yo te lo recomiendo siempre y cuando la temática te guste, ya sabes lo que opino, que los libros no son buenos o malos, son lo que signifiquen para ti y no todos tenemos las mismas inquietudes.
Saludos Sergio y gracias por estar siempre por aquí. :-)

Katy dijo...

En la vida todo es cuestión de actitud. Cuando nada ni nadie puede cambiar tú si podrás "si quieres".
Lo que ocurre es que la mayoría de veces nos escudamos tras experiencias negativas para no intentar nada.
Bss y feliz semana

Cari Jiménez dijo...

Yo jamás te compararía con nadie de forma in o consciente... me gusta demasiado lo que escribes como para mordisqueártelo... uff, respiro aliviada yo también... Tú eres tú y espero que no cambies o tendré que lanzar un mensaje en una botella y me quedaré esperando que contestes porque sé que eres buena... ;-)
Bss y sí, esta entrada está estupendamente escrita.

Cari Jiménez dijo...

Ah, se me ha olvidado la PD... el libro me da igual, lo que me gusta es cómo hablas tú de ese libro, por supuesto también me gusta cómo habla Dorothy de los suyos, formas distintas y no enfrentadas, jamás.