I only want a little

domingo, 7 de octubre de 2012

Ha dejado de llover


Y de inmediato sintió el impulso teatral de agacharse sobre ella, llorar de una vez y gemir durante horas; "No es verdad, te quiero, te quiero, te quiero,...¿Me quieres tú?" Veía la posibilidad de esa imagen  pero como si estuviese enmarañada.

Andrés Barba



Ha dejado de llover es una «novela de nouvelles», el retrato de una ciudad compuesto por cinco variaciones sobre un mismo tema: una persona, súbita y accidentalmente, entiende por fin la vida de otra. La paternidad, la infidelidad, la muerte, la incapacidad para comunicar los propios sentimientos, la irrupción súbita del amor, la fascinación por el otro, la arquitectura del deseo, el miedo a la felicidad, los temas centrales que hacen temblar las vidas de los protagonistas de estas excelentes nouvelles son, en realidad, los temas de cualquier vida, pero Barba tiene la maestría de resolverlos aquí con la extraña iluminación «intervenida» con la que se resuelven en la vida real. 




Lo comencé a leer a mediados de agosto, sin mucho ánimo y con poca concentración debido tal vez a que el entorno no era muy propicio, me encontraba en un hospital y las preocupaciones eran tan dolorosas que  me impedían centrarme en otras cosas. Cuando abría sus páginas tenía la sensación de un ritmo lento y con cierto aire seco, distante. Puede que fuese más mi estado de ánimo que el libro en sí, a pesar de ello, conecté inmediatamente. Para una observadora de vidas ajenas esta novela viene como anillo al dedo. 

Es curiosa la forma en la que encajamos las cosas, cómo nos adaptamos casi sin rechistar a la rutina y no solamente a la nuestra, sino a la de aquellos que nos rodean. Parece que entendemos a la perfección los sentimientos y las decisiones de los demás pero en el fondo somos seres solitarios en busca de algún tipo de conexión con el mundo y pocas son las veces en la que la palabra comprensión es aplicada correctamente, incluso en las relaciones filiales.

Las historias del libro se desarrollan con parsimonia y una aparente normalidad, en algunos momentos quieres que en el siguiente párrafo pase algo distinto, un cambio radical, algo inesperado. Es tal vez esa sensación que todos tenemos en nuestro día a día, al menos en mi cabeza se cruza más de una vez el pensamiento de: ¿en qué momento pasará algo que haga que todo cambie de repente? Pero en la vida todo se sucede con lentitud, los cambios aparecen cuando menos lo esperas y un buen día te das cuenta de que algo ha cambiado pero eres incapaz de distinguir en qué momento comenzó la transformación.

Ponerse en la piel de los demás engloba tal vez esa palabra que a veces utilizamos con ligereza, amor. Pero un amor con letras mayúsculas, que abarca mucho más de lo que tal vez somos capaces de comprender. Puede que el amor empiece en el momento en el que damos un paso hacia atrás (porque en la distancia se tienen mejores perspectivas) y vislumbramos a la otra persona tal y como realmente es. Puede que sea entonces cuando nos sintamos conectados con ella, justo en ese momento en que entendemos su vida.

Reconozco que me he enamorado de la forma de escribir de Barba, poco adornada y con una forma de relatar tan real que a veces resulta hasta cruel.

Empatizar es algo complicado, sobre todo en los tiempos que corren. A veces incluso es doloroso no poder llegar a conectar con esa persona a la que quieres tanto y es contradictorio estar tan cerca y a la vez tan lejos, como si un cristal impidiese esa conexión. Pero llegado ese día en el que sin motivo aparente descubres que entiendes sus pensamientos, sus emociones, sus palabras... en definitiva su vida, entonces te inunda un sentimiento de paz que deja paso al amor.

5 comentarios:

Katy dijo...

Siempre el amor, pero si no es con mayúsculas no es amor, son muchas otros conceptos que englobamos erróneamente bajo su sombra.
Gracias por compartir con tanto detalle tus reflexiones y percepciones del libro.
bss

Sergio dijo...

Me apunto a este autor cuyo nombre he visto a menudo mientras me distraigo con estanterías de bibliotecas y librerías pero que nunca me ha dado por leer. La literatura no se acaba nunca. Hay más libros que vida para leerlos así que mejor leer lo que nos guste. Me interesa porque has dicho algo que me interesa sobre la empatía, sobre entender al otro. La literatura que busco siempre va sobre meterme en la cabeza de alguien y entender incluso las formas de pensar menos afines a mí. Realmente interesante esta entrada de hoy. Que vaya bien.

Norma Desmond dijo...

Caray, pues qué ganas ahora de leerlo... no lo conocía, me lo apunto!
Beso

Enya Crip dijo...

Siempre te lo he dicho, pero no me canso de repetírtelo, me encanta como escribes, eres autentica.
Besos Eva

Dorothy dijo...

Me lo apunto, que eso de observar vidas ajenas, por mi trabajo, me lo conzco bien. Lo de empatizar es un misterio, no se puede aprender, lo haces siempre o no lo haces nunca y, curiosamente, cuanto más cerca tienes a una persona, a veces más cuesta meterse en su piel. Me ha encantado la reseña.

Un bessazo