I only want a little

domingo, 9 de diciembre de 2012

La Delicadeza


Nathalie solía llegar agotada al fin de semana. 
Los domingos le gustaba leer, tumbada en el sofá, 
tratando de alternar las páginas con los sueños
 cuando la somnolencia se imponía sobre la ficción.

David Foenkinos



Nathalie es una mujer afortunada. Felizmente casada con François, pasa los días rodeada de risas y libros.Un día la pena llama a su puerta : François muere inesperadamente. Nathalie languidece entonces entre las pareces de su casa y se vuelca en la oficina. Pero justo cuando ha dejado de creer en la magia de la vida, ésta vuelve a sorprenderla y revelarse en su forma más maravillosa.


Por ese absurdo de asociar cosas creí que al abrir las páginas del libro encontraría frases o palabras delicadas, suaves. Venía de una lectura triste, seca y fría y quería romper por completo con esa dinámica. Los primeros párrafos no fueron delicados, ni los siguientes y me atrevo a decir que no hay nada en el libro a lo que yo asocie la palabra delicadeza, al menos en lo que a la parte escrita se refiere. Me preguntaba cuando llevaba varios capítulos, a qué se debía el título y creo que encontré la respuesta cuando apareció uno de sus personajes. (Por encontrarle sentido al título, aunque ya sé que mis asociaciones a veces distan mucho de lo que la mayoría de la gente ve).

Es un libro muy de guion de película romántica, por ello imagino que no tardaron en hacerla y no sé muy bien si fue pensado precisamente para ello. París,  la protagonista de Amelie, … todos los ingredientes necesarios para hacer soñar y buscar un éxito fácil de taquilla.

Me he dado cuenta de que no me gustan las historias de amor, por eso no sé muy bien qué comentar sobre esta lectura, no seré muy objetiva al hacerlo. Tal vez se deba a la envidia no sana que a veces me da cuando veo a una pareja pasear por el parque cogida de la mano y haciéndose carantoñas. No quiero decir que mi vida amorosa sea tan desastrosa como para no vivir algo así, más bien creo que es el hecho de que no quiero tener la esperanza de un final feliz y esas historias de lo que hablan no es de amor, sino de finales felices, de que todo acabará bien, de que si te esfuerzas y mantienes la fe al final encontrarás lo que buscas.

La realidad es muy distinta a las historias de los libros. A veces pienso que no es bueno dejarse seducir por esos libros porque es en la realidad y no en los sueños donde vive el hombre. Por otro lado, ¿qué nos empujaría a seguir hacia adelante si no es la esperanza de algo mucho mejor?


2 comentarios:

S. dijo...

Yo sólo puedo hablar por la película que vi hace unos meses en el cine. Me sorprendió que era una historia de amor muy diferente. Se salía de lo convencional y desde luego no sobre la perfección sino todo lo contrario. No sé si hablar de su realismo o no. No sé si he conocido algún caso como el que se narra pero por la calle veo parejas como las de la película(e imagino que en la novela será así). La película la dirigió, creo, alguien de la familia de este escritor. Creo que es fiel a la novela pero seguro que la historia añade mucho más si se lee, no lo sé.

eva dijo...

Con la perfección me refiero a los finales felices. Difiero contigo respecto a no ser una historia convencional, la mayoría de las películas románticas suelen ser del tipo: chica/chico que no es "normal"(guapo, afortunada, listo, triunfador,etc) se enamora de chico/chica que reúne todas esas características y esa historia de amor que parece imposible al final resulta que puede ser. Bajo mi punto de vista, no es así, en la vida real y cotidiana las cosas no son así. Tal vez pudiera darse algún caso pero en raras ocasiones, será que mi entorno es distinto al tuyo. Ojalá fuese así, tal como pasa en los libros y películas románticas. Respecto a sí añade algo más el libro, no lo se porque aún no he visto la película aunque creo que no, ya te digo que mientras lo leía tenía la sensación de estar leyendo el guión.
Gracias Sergio por comentar.