I only want a little

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Todas las chicas besan con los ojos cerrados


Alex es de esa clase de gente que es capaz de ir sola al cine: sentarse, esperar a que se apaguen las luces (ese es el mejor momento del mundo) y olvidarse de todo durante una hora y media. Y sin ninguna necesidad de comentar después la película.
Enric Pardo 





Cuando Alex conoce a Natalia su vida da un giro radical. No es que Alex crea demasiado en parejas ideales y medias naranjas, pero está harto de rollos esporádicos, ahora lo que de verdad necesita es encontrar a una chica All-Star; enamorarse, enamorarla, llenar con ella un piso de muebles Ikea, sentar cabeza pero ¿será tan sencillo? Porque Alex recordará que el mundo está lleno de otras chicas, y se sentirá viejo, y tal vez caiga rendido ante los encantos de otras chicas, o tal vez lo envíe todo al garete y viaje hasta Tokio hecho un lío? Esta es una historia de amor y desamor y también un retrato generacional: sus deseos y contradicciones, su manías, infancias, dudas, facebooks, gadgets, pisos compartidos, trabajos precarios, y los límites entre la juventud y la edad adulta. .Alex no lo sabe pero tal vez averigüe algo sobre el amor...

Lo fácil: la búsqueda.
Lo difícil: salir vencedores tras encontrarlo.



No creo que todas las chicas besamos con los ojos cerrados. La inmensa mayoría de las veces sí, pero no siempre. Y es en este momento cuando mi mente está rebuscando en sus datos históricos para ver en qué ocasiones no he besado con los ojos cerrados. Y ahora también lo haces tú, ¿a que sí?

Fue precisamente el título lo que me sedujo para comenzar a leer el libro, y temo que no seré objetiva con su “análisis”, porque como ya he dicho en otras ocasiones, no me gustan los románticos. ¿Por qué insisto entonces en leer una y otra vez más libros de este género? Yo que sé.

Me ha gustado su lenguaje coloquial, cercano y el punto de vista masculino de un treintañero de nuestra época. De mi época. Fácil sentirse identificado en muchas páginas. Unos protagonistas que podrían ser cualquiera de las personas de mi entorno, así que puedo extrapolar los pensamientos de Alex y saber qué opinan mis ex, mis amigos e incluso mi pareja, sobre nosotras y sobre las relaciones con nosotras. Y aunque puede que esa visión no sea universal porque “no todos besamos con los ojos cerrados”, sí que se acerca bastante a lo que la mayoría opinamos, sentimos, vivimos...

No descubro nada más del libro ni hago una verdadera reseña de él, lo siento. Tal como lo veo yo, las reseñas nunca son objetivas ni fiables, aunque bien es verdad que te ayudan con la siguiente elección. Como de costumbre escribo lo primero que se me viene a la cabeza justo cuando he terminado de procesar la historia. Así que para los más interesados en ella os dejo el enlace de mi querida Dorothy, porque a ella sí que se le da bien eso de las reseñas, y de paso os recomiendo su blog. Particularmente me encanta esta descripción que hace del libro: es una novela mucho menos ligera de lo que parece, algo así como una manzana rellena de tiramisú.

Y poco más que añadir, que creo firmemente que todos insistimos en convertir al sapo en príncipe azul. Diría más, incluso teniendo ya al príncipe azul seguimos besando más sapos para llegar a la conclusión de que la primera elección suele ser la más acertada y no siempre es posible retomarla. Eso es así.





Pd.- Añadir una cosa, no considero una novela de peor o mejor calidad por el género en el que se enmarque. De hecho "encasillar" es algo que detesto, pero a veces supongo que es inevitable.No creo que el ensayo sea mejor a la poesía o viceversa, etc.
La calidad de una novela para mí está en otros detalles y rara es la vez en la que incluso en el libro que menos me gusta, no encuentre algo que resaltar, admirar o elogiar. Pero yo soy una mala lectora que no entiende de literatura, a mí solamente me gusta que me cuenten historias.

Cuando hablo de que no suele gustarme los libros románticos, lo digo no por su calidad, sino porque tal vez no llego a entederlos, me molestan los finales felices en los que en algún momento de mi vida creí. Y al mismo tiempo, tal vez siga leyendo porque aún creo en la esperanza y esos libros suelen tenerla.

5 comentarios:

S. dijo...

Me identifico con Alex y sus visitas solitarias al cine. No es que siempre vaya solo pero ese párrafo define exactamente lo que necesito hacer de vez en cuando. Creía que era el único del mundo pero existe un personaje de ficción igual que yo. Bien.
Sobre los libros románticos que lees sin saber por qué nunca sabré si es algo atávico en las mujeres o cultural. Yo leo superhéroes y muchos son basura y lo sé y sigo haciéndolo. Ojo que no digo que este libro lo sea. Existe género romántico de calidad como existe género de superhéroes de calidad aunque desgraciadamente no sea la norma. Lo importante es que te guste lo que lees. Y tú crees que tú reseña dice poco pero a mí me habla más de libro que ciertas sesudas críticas que hay por ahí. También estoy de acuerdo en tu forma de entender la crítica, nunca puede ser del todo fiable ni objetiva, por supuesto, somos sujetos los que escribimos.

volovreta dijo...

Mi estómago no está en condiciones de comerse una manzana rellena de tiramisú...
No entiendo por qué a las novelas que hablan sobre el amor se les pone el apelativo de "románticas", y suele ser un género que se menosprecia, intelectualmente hablando. El amor existe, aunque esté escondido, y cada uno lo cuenta según le ha ido (o como se lo imagina), del mismo modo que existe la política que crea ríos de tinta, o la ficción, etc...
Otra cosa son las novelas románticas de sapos y princesas, que ya en sí mismas forman un género del que sería sano huir.

tD1b.

Miss Lund dijo...

Apuntado. Después de leer tu entrada me apetece leerlo mucho muchísimo.
Besos

Yo dijo...

Yo creo que jamás he abierto los ojos cuando he/me-han besado, igual es porque la visión de las narices chocándose no es tan romántica como esperamos que sea ese momento, no sé.
Antes, hace muuucho sí que leía novela romántica, tal vez fuesen malas novelas, porque hay muchas que están escritas desde una visión demasiado entusiasta o dramática, y sí, puede que muchas veces el amor se convierta en drama, pero tener que leerlo cuesta bastante. Nos apegamos a las cosas que fluyen ligeras, que son interesantes, que se asemejan a nuestra realidad, que no están excesivamente edulcoradas.
Creo recordar que a tí te gustaba, como a mí, Memorias de una geisha, que por cierto echaron la película hace unos días. Pues como sabes es una historia de amor en el fondo, aunque suceda en los suburbios de un japón a punto de estallar en guerra, de que nos cuente la historia de una cultura diferente a la nuestra y nos acerque al maravilloso mundo de las geishas. Es amor, algo tan universal, pero que ciertamente puede ser contado de miles de maneras.
No todos los libros románticos son buenos o malos, algunos simplemente nos atraen por la manera en que están escritos, llanamente. Y todos tienen su espacio y cabida en nuestras estanterías.

Un beso, Noe.

Noelia dijo...

Añadir una cosa, no considero una novela de peor o mejor calidad por el género en el que se enmarque. De hecho "encasillar" es algo que detesto, pero a veces supongo que es inevitable.
No considero que el ensayo sea mejor a la poesía o viceversa, etc.
La calidad de una novela para mí está en otros detalles y rara es la vez en la que incluso en el libro que menos me gusta, no encuentre algo que resaltar, admirar o elogiar. Pero yo soy una mala lectora que no entiende de literatura, a mí solamente me gusta que me cuenten historias.

Cuando hablo de que no suele gustarme los libros románticos, lo digo no por su calidad, sino porque tal vez no llego a entederlos, me molestan los finales felices en los que en algún momento de mi vida creí. Y al mismo tiempo, tal vez siga leyendo porque aún creo en la esperanza y esos libros suelen tenerla.

Gracias a todos por vuestros comentarios y por regresar siempre a este rincón.