I only want a little

domingo, 18 de enero de 2015

De hilos, tijeras y una canción para el camino



Hace falta la noche para ver las estrellas
Benjamín Prado








En más de una ocasión ha zarpado con luces apagadas y así los golpes son inesperados. 


Lo que más me gusta de Coral es que nunca sé el momento en el que aparecerá de nuevo. Siempre con ese aire tristón y melancólico que algunos tacharían de bohemio y que ella siente como una derrota. Por eso cuando se aproxima el aroma de limón procuro estar lista para hacer una captura rápida, no vaya a ser que en un descuido me pierda una de sus botellas

Me inclino a pensar que en su ausencia estuvo en magníficas islas perdidas, descubrió un nuevo océano y que a su regreso compartirá conmigo sus aventuras. Lo cierto es que la mayoría de las veces simplemente se queda observando. 

Hoy me ha guiñado un ojo al mostrar una revista con una caracola en la portada. Ha señalado el horóscopo y me ha dicho solamente: Géminis. 

De pequeña tenía clara la profesión a la que quería dedicarse, por eso cortó la bata azul de su abuela. Practicaba en el callejón más oscuro de su barrio. Para ser más exactos, las tardes de los martes y jueves al regresar del colegio. Se colgaba la tela y corría de un extremo al otro del callejón levantando su brazo. Tras varias semanas no obtuvo ningún resultado. Lo intentó dando un pequeño salto antes de la carrera, se subió la los escalones de los vecinos, llegó a tener un chichón en la frente por colgarse de una farola e incluso apunto estuvo de saltar desde una azotea. De nada sirvió. Solamente desgastó suelas y suelas de zapatos. Nunca consiguió volar. Por ese motivo cambiaron sus intereses profesionales. 

Lo malo de las inquietudes es que nunca se borran del todo. A veces simplemente permanecen dormidas. Un día despiertan y tienen ganas de desayunar. Se les da de comer, se les pone guapas  y vuelta a empezar. 

Coral tiene una vitrina llena de zapatos con suelas gastadas. 

Lo intentó casi todo, incluso preguntarse si esa forma de vida podía hacerla feliz. 

Ahora ya sabes donde emplea el tiempo los días de semana. 

Sé que no se ha rendido y que esta vez su barco ha zarpado con una pequeña luz. Se también que el mundo se le ha perdido pero no tengo claro que quiera encontrarlo. Se que todo puede suceder incluso en lo cotidiano y que sin esa oscuridad, no podría apreciarse su luz.


Noelia

5 comentarios:

S. dijo...

Qué bueno ha sido encontrarme con esta historia que me remite a otras tuyas del pasado(botella y Géminis). Parece que vas recuperando los viejos caminos que transitabas antes y las ganas de blog. O algo de tiempo para hacerlo porque de eso se trata. Saludos.

Noelia dijo...

Qué bueno llegar del trabajo( hoy era el primer día d mi incorporacion) y el ncontrarme con un comentario tuyo.
Más que ganas de blog llevo tiempo con ganas de Coral, sigo sin encontrar su historia y m gustaría mucho darle una porque le tengo mucho cariño a este personaje.
Hace unas semanas se me ocurrió la idea del texto pero no terminaba de darle forma y aunque no me guste como ha quedado, he preferido publicar este trocito porque sino se iba a perder, y ya vendrá algún día una inspiración mejor.

volvo dijo...

Como me gusta esa Coral... tan soñadora, tan imprevisible, tan fuerte y tan frágil al mismo tiempo, sensible, aventurera, taaan solitaria... Creo que sería una excelente pirata; siempre buscando un tesoro que no acaba de encontrar.

Excelente! Cuéntanos más "cosas".

Mucho ánimo para ese regreso a la no-vida laboral.

t Dejo un par de bsos, Noelia.

ñOCO Le bOLO dijo...


Sin gente como Coral nunca se hubiera descubierto América.
Escribes bien bien.

un beso

· LMA · & · CR ·

Miss Carrousel dijo...

Guau, Noelia. Me he enamorado del personaje de Coral sin ni siquiera haberla conocido. Y aunque no sepa cuándo aparecerá.
Me parece fascinante cómo la has retratado. Me ha dolido, me ha emocionado. Y he podido sentir toda esa luz que lleva dentro, a pesar del mundo.
Precioso.
Un besito :)