I only want a little

domingo, 21 de febrero de 2016

Las vírgenes suicidas





El dolor es algo natural,
superarlo es opcional.

Jeffrey Eugenides  







En menos de un año y medio, las cinco hermanas Lisbon, adolescentes de entre trece y diecisiete años, hijas de un dócil profesor de matemáticas y de una católica ferviente que no las dejaba salir con chicos, se suicidaron. Veinte años después, varios hombres de mediana edad, que fueron en su adolescencia vecinos de esas chicas, intentan desentrañar el enigma de aquellas muchachas que siguen fascinándoles, recopilando chismes, informes policiales y médicos, recortes de prensa y fragmentos de diarios íntimos, restos de un tiempo congelado en la memoria, que encierra el misterio de la femineidad, el deseo y la muerte.




Retomo la lectura después de casi dos años de abandono. Regreso a mis Barcos de Papel con el segundo libro del año. (El ritmo es lento, lo sé. Espero coger carrerilla una vez que caliente un poco). 

Este es un libro que probablemente por la temática no hubiera elegido de no ser porque decidí intentar completar algunas categorías de un reto literario. Lo incluyo en la categoría de “un libro recomendado por una de sus miembros” . De entre todos los que proponían hice una selección de aquellos que me gustaban. Después añadí un complemento adicional: lo sacaría de la biblioteca a la que llevaba sin ir desde mis tiempos universitarios. Me emocioné al renovar el carnet pero la emoción duró lo que tardé en comprobar los pocos fondos literarios con los que cuenta.  

Comenzar un libro del que conoces el final desde la primera página es algo que desanima un poco, al menos a mí. Al mismo tiempo siento curiosidad por saber lo que el autor piensa relatar y que está tan seguro de que será capaz de mantener al lector con ganas de seguir leyéndolo hasta el final pese a conocerlo. He de decir a su favor que la forma en la que está escrito hace que te adentres en la historia, te hace en cierto modo partícipe con su narración. 

Desconozco si está basado en hechos reales, lo poco que he leído sobre el libro no me ha indicado que lo esté, pero supongo que el autor debió de vivir de cerca algo similar. En mi caso, afortunadamente no he conocido nada parecido. Solamente recuerdo el suicidio de un chico que conocí en una excursión rural de fin de semana. Eramos un grupo de unas 30 o 40 personas. Todos menores de veinte años. Creo recordar que tenía dieciséis o diecisiete. Años más tarde, revisando las fotografías con una amiga que también estuvo allí, me dijo que se había suicidado. No recuerdo su nombre y tampoco se mucho sobre su vida pues después de ese fin de semana en el que lo conocí, nunca más lo volví a ver. Lo cierto es que cuando veo de nuevo los álbumes de fotos, siempre se me van los ojos a él y no al resto del grupo de personas que aparecen en la fotografía. Siento cierto escalofrío y la sensación de que me observa, y me pregunto qué sería lo que le llevó a pensar que ya nada tenía sentido. Cuál es la historia de su suicidio y lo desesperado y sólo que debió sentirse en ese momento son incógnitas que nunca resolveré. 

La novela no sólo habla del suicido, cuenta también la obsesión de unos chicos que crecen con ellas y que años más tarde aún siguen preguntándose por este acontecimiento. Las niñas Lisbon son descritas a través de unos ojos enamorados adolescentes que todo lo idealizan. Ellas parecen etéreas, inalcanzables, lejanas y fascinantes. Las observan, conviven con ellas pero nunca las llegan a conocer realmente. Aquello que no comprendemos a veces nos obsesiona con el tiempo, sobre todo un suceso tan dramático.

El libro habla también de la decadencia y te sumerge en esa situación de frustración, pérdida de libertad, abatimiento y dejadez que sintieron las hermanas. Pero la sensación que he tenido después de leerlo, es que, más que un libro que habla sobre el suicidio, es una novela de crítica a la sociedad, en concreto a la cultura familiar de las comunidades americanas. En cierto modo el autor hace víctimas a las chicas de la sociedad en la que viven. 

Alguien una vez me dijo que los suicidas no aman la vida. No sabría decir si pienso que esa afirmación es cierta. No lo tengo tan claro. Hay muchas clases de suicidas. Es un tema que me causa cierto respeto y después de esta novela y con el caso reciente del chico que se suicidó por sufrir acoso escolar, hace que surjan ciertas preguntas. Tengo pendiente ver la película.

No sabría decir si el libro me ha gustado o no. El puzzle que intentan reconstruir los chicos llega a estar incompleto y esa es la sensación que en general he sentido con el libro. Páginas de búsqueda de una explicación de ese suceso dramático y a la única conclusión que he llegado es que es imposible comprender los motivos que llevan a alguien a tomar una decisión así, por muchos datos que tengas. Tal como dice una de las chicas al principio de la novela: 


"Esta muy claro, doctor, que usted nunca ha sido una niña de trece años”.






5 comentarios:

Sergio dijo...

Los suicidas pueden amar la vida, lo que está claro es que no aman su vida. Según Camus, el suicidio suele ser porque esta no es como te gustaría que fuera. Sobre este libro creo que vi la película hace tiempo pero no muy atento porque la olvidé. He oído mucho de este libro y de su autor y por algo debe ser. A mí si me interesa el tema y la estructura en que cuentas que lo ha escrito, con cartas y demás. La verdad es que me ha interesado bastante.

Noelia dijo...

Creo que me he expresado mal en la reseña, el libro no está estructurado en cartas, llo cuenta uno de los chicos que conoció a las chicas. Va dando datos de entrevistas a distintas personas de su entorno, recuerdos, objetos, pruebas y todo tipo d cosas que han ido recopilando a lo largo de los años.
Este fin de semana h visto la película y es muy fiel al libro.

marikosan dijo...

Yo creo que los suicidas no es que no amen la vida, es que aman la liberación que provoca la muerte. No conozco la historia, ni había oído sobre ella, ahora me pica la curiosidad pero supongo que el autoritarismo les llevó a la búsqueda de la libertad...

volvo dijo...

Creo que el suicidio será siempre un misterio, pues quienes lo llevan a cabo, con un resultado definitivo, no han regresado para contar lo que sentían en el momento de tomar semejante decisión. Los otros, los que sobreviven, casi siempre lo hacen por "llamar la atención" según los psicólogos.

Un tema realmente duro, no apto para cerebros "corrientes".

Te dejo besos, Noelia.

ñOCO Le bOLO dijo...


Fantástica introducción. Da de si para muchas novelas o ensayos.
Respecto al suicidio, me declaro ferviente partidario. Obviamente, habrá suicidas que no amen la vida pero, y en contrapartida, habrá muchos más que deciden irse precisamente... porque aman a la vida, que deja de ser vida en muchas ocasiones.
Ha hecho un buen trabajo.

Un abrazo

· LMA · & · CR ·