I only want a little

lunes, 4 de abril de 2016

El libro de las ilusiones



Se había convertido en una mariposa de luz, y pasó el resto del día revoloteando en torno a la ardiente llama de una vela. Sabía que sus alas podían prenderse en cualquier momento, pero cuanto más cerca estaba de tocar el fuego, más sensación tenía de estar cumpliendo su destino. Como escribió en su diario aquella noche: Si pretendo salvar mi vida, tengo que estar a un paso de destruirla.
Paul Auster 





Meses después del accidente en el que murieron su mujer y su hijo, David Zimmer, escritor y profesor en Vermont, escribe un libro sobre la única persona que ha conseguido devolverle la sonrisa, el actor de cine mudo Hector Mann, desaparecido décadas atrás. En la décima novela de Paul Auster, la narración de la vida de Hector Mann contada por Zimmer se mezcla con lo que le sucede al profesor y con la filmografía del actor, configurando potentes historias entrecruzadas que difuminan los límites entre la ficción y la realidad.




Hasta ahora el mejor libro del año. Sí, lo sé, sólo llevo tres, pero éste de momento tiene la medalla de oro. Estaba desanimada con las elecciones literarias que he ido haciendo desde enero. Y pensando en ese detalle, en la calidad de las cosas, me viene otro pensamiento: que nunca está todo perfecto, que las cosas buenas, agradables, bonitas o importantes, pasan muy de vez en cuando. Creo que lo hacen así porque de otra forma perderían su importancia. O no. Puede que simplemente se trate de que esperamos demasiado de todo y el secreto de que las cosas o situaciones nos parezcan mucho más bonitas, interesante o hermosas, reside en ser un poco más conformistas o mejor dicho, porque no soy muy fan con eso de ser conformista, es saber sacar lo mejor de cada situación. Bueno que me salgo del tema en cuestión.

Cuando comencé el libro pensé: otro drama más. No tengo suficiente con los de mi día a día que en un rato de relax encuentro las miserias de los demás. Pero este Paul engaña, ya lo dice en el título del libro. Para mí no ha sido un libro dramático. Ha resultado ser como una especie de búsqueda del tesoro. 

He de decir que he agradecido la forma de escribir de Paul, porque el repetitivo de Richard con Canadá, no me entusiasmó y tampoco lo hizo el decadente escenario de Jeffrey en las Vírgenes Suicidas.

A resaltar las narraciones de las películas. Es como si estuvieras sentado frente al televisor. Logra hacer que te imagines cualquier situación sin que al final tengas la sensación de un empacho de adjetivos y descripciones. Hay varias “escenas” del libro que me gustaron. En una de ellas el protagonista es invitado a una cena a la que no está muy seguro de asistir. Lo que en un primer momento parecía una cena íntima, resulta ser una especie de fiesta. Paul lo escribe de tal forma que, sin que cuente demasiados detalles, eres capaz de imaginarte al protagonista allí: sudando, con voces de fondo confusas, incómodo, inquieto, fuera de lugar, el corazón latiendo fuerte … Es una de las cosas que me gusta de este autor. Su capacidad para hacer que empatices con los personajes.

Me ha hecho reflexionar sobre la capacidad de adaptación del ser humano. Creo que en cierto modo está en nuestro ADN la disposición de asumir pérdidas y también la aptitud de ejercer ciertos roles en base a las circunstancias. También me ha hecho pensar en la suerte, en la casualidad y en que debe existir cierto orden establecido en el Universo que relacione a ambas. Es difícil hablar de estos pensamientos sin hacer alusiones concretas al libro pero si lo hago estropearé la lectura a quienes aún no lo hayan leído. 

Cuando te ocurre una desgracia, sea del tipo que sea, es muy difícil centrarte en algo que no tenga que ver con tu vida y tu drama particular. Resulta complicado que algo capte tu atención lo suficiente como para salir de tu propia desgracia. No sé cómo se puede superar la perdida de toda tu familia, aunque como todo en la vida, desde fuera se ve con otra perspectiva. Es en el momento en el que uno se enfrenta cara a cara con una adversidad, cuando descubre su verdadera fuerza y aparecen miedos que hasta ese día no habían existido. La vida sigue para el que sigue viviendo y es de vital importancia que te des cuenta de ello. ¿Pero cuál es ese instante en el que te das cuenta de que sigues vivo? ¿Qué desencadena ese nuevo comienzo? 

A pesar de que los amigos que han leído a Auster me han recomendado otros libros anteriores a éste, El libro de las ilusiones ha sido el primer acercamiento a Paul y puedo asegurar que no será el último. 

La primera imagen que vino a mi cabeza cuando leí el titulo fue un peluche de mi hijo de una chistera con un conejo asomando. Al pensar en el libro después de leerlo, sigue siendo esa la imagen que asocio a esta historia. Una chistera y descubrir con asombro e ilusión lo que puede esconder, como la vida misma.




¿Qué propósito le movía Zimmer?


Usted me hizo reír. Eso fue todo. rompió la cáscara que me envolvía, y después se convirtió en mi pretexto para seguir viviendo

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4 comentarios:

Sergio dijo...

Vale, ya voy sabiendo más o menos como es el estilo que buscas en un libro. Pero Auster es increíble. Creo que no conozco a nadie que me diga que le disgusta. Yo sigo sin leerle actualmente porque no me queda nada nuevo suyo. Es de los pocos que me he leído toda su bibliografía. Creo que te gustará cualquier cosa suya si te ha gustado este. O casi. Sobre tu párrafo de las cosas que te hacen feliz de tarde en tarde, etc. lo firmaría sin dudar. Saludos

volvo dijo...

De Auster te puedo decir que me enamoró, así, a secas. Su "Diario de invierno" fue de los pocos libros que me engancharon lo suficiente como para devorarlo en pocos días. Y como en todo flechazo, me quedé con ganas de más pero... nuevameeeeente llevo meses sin tocar papel. Me doy agonía :(

En cuanto a tu antepenúltimo párrafo... Yo diría que depende mucho del tipo de gente que te rodea y, sobre todo de las circunstancias personales que uno tenga; los amigos pueden hacer muchísimo pero si llegas a casa y tienes obligaciones ineludibles, un día tras otro, ese tiempo por el que te preguntas puede durar años, y años...

Te dejo 2 besos, Noelia.

ñOCO Le bOLO dijo...


Una crítica literaria perfecta.
Me encanta la primera cita, de Auster. Confieso que solo leí un libro, que ni recuerdo el nombre, pero me encantó. Y creo que tengo alguno más de él, que... a ver si encuentro el momento.

un abrazo, Noelia. Y gracias por otorgarme el segundo puesto en blogs amigos. Ni se me ocurriría quitarle el primero a nuestra querida Volvo.

· LMA · & · CR ·

ñOCO Le bOLO dijo...

Regresando...
¿no publicas?

un beso